6 claves para salir del resentimiento

¿Sabés que perdonaste a esa persona que te lastimó y sin embargo varias veces te encontrás con esa situación en tu cabeza cómo si la estuvieras viviendo en ese mismo momento? ¿Cada vez que pensás en esa persona sentís a flor de piel ese enojo, esa ira que te ahoga en la boca del estomago y te hace presión en el pecho? Lo que estás sintiendo se llama rencor.

¿Qué es el rencor? Sus efectos

El rencor no es otra cosa que el enojo mal gestionado, mal canalizado. El rencor te aprisiona y te quita la posibilidad de ser y sentirte libre. El rencor te hace prisionera quitándote la posibilidad de disfrutar tu vida atándote a ese episodio pasado una y otra vez.

El enojo mal canalizado te termina dominando. El rencor te pide a gritos resarcimiento por el daño que te causaron y caes en la queja permanente de lo que te hicieron sin encontrar salida a ese laberinto de emociones displacenteras.

Muchas veces, en estas situaciones no te entendes. Te repetís una y otra vez la misma pregunta: “¿si lo perdoné porque me siento así?” Quizás creas que lo perdonaste pero si sentís rencor, debo decirte, que todavía no lo hiciste y mucho menos que te perdonaste a vos misma.  Probablemente, te quedaste arrepentida de no haber actuado de una forma distinta, de no haber dicho otra cosa, de haberte quedado callada, de pensar que en otro momento lo hablabarías, de no haber sido lo suficientemente clara.

El circuito del rencor

Cuándo alguien te lastima, te humilla, te miente , entre muchas otras causas, te sentís tan herida que naturalmente te enojas. Te invade la ira, lo que es muy lógico. El secreto esta en cómo vas a actuar en consecuencia y en cómo vas a canalizar esa ira.

La diferencia entre la tristeza y el enojo es que en la primera te entregas al duelo mientras la ira se hace dueña de vos misma sino la aprendes a gestionar. Las emociones tienen fuerza propia. Mal gestionadas las volves a revivir una y otra vez.

El resentimiento es “re – sentir” Es ubicarte en el momento pasado. Rememorar esos momentos es natural, ya que, tienen la intención inconsciente de preservarte para que eso que te dolió no te vuelva a pasar. Sin embargo, en lugar de aliviarte solo te fija ese enojo cada vez más si lo haces de forma incorrecta. Cada vez que rememoras es importante que no solo te enfoques en lo negativo, sino también, en lo positivo, en lo que aprendiste, que seguramente ,también, lo hubo pero que el enojo no te permite verlo.

“Entre los dolores del pasado y los miedos de futuro se nos va la vida día a día.”

El rencor te dificulta volver a confiar en otros. El rencor mantiene fresco el dolor que sentiste y genera hostilidad hacia vos misma y hacia el otro. Este sentimiento tan displacentero tiene un fuerte impacto sobre tu autoestima y te dificulta sentirte bien con vos misma. El rencor no conoce de tiempos ni límites. No hay un período correcto para sentirlo. Puede perdurar en vos muchos años sino lo aprendes a canalizar.

Cómo dejar de sentir rencor

  • Identificar la emoción

No es lo mismo estar enojado con alguien momentáneamente que no poder soltar el enojo a lo largo del tiempo y permitir que te vaya intoxicando lentamente.

  • Observar como te esta afectando

Consiste en darte cuenta y registrar cómo esta afectando tu vida día a día.

  • Aceptar lo que sucedió

Puede que el dolor te evite aceptar aquello que te sucedió, pero si querés lo mejor para vos , aceptar que no lo podés modificar es el primer paso para traer paz y bienestar a tu vida.

  • El perdón

Siempre escuché que es mejor perdonar que sentir rencor pero también sé, en primera persona, lo difícil que es perdonar cuándo una se siente lastimada, cuándo una siente que nos han falllado en la confianza. Incluso, a veces, a pesar de perdonar queda dentro un dejo de rencor que puede que haga que esa relación nunca vuelva a ser la misma.

Sin embargo, puedo decirte que el perdón libera. El perdón termina con la resistencia. El perdón y el perdonarte te permite enfocarte en las consecuencias positivas de lo que pasó. Que perdones no significa que tu relación con el otro tiene que volver a ser la misma, simplemente, implica perdonarte por haberte expuesto a esa situación y de ahí en adelante empezar a elegir que es lo mejor para vos. Quedarte en la queja y la necesidad de resarcimiento solo te va a lastimar a vos misma.

  • Golpear la mesa

No me refiero a que golpees una mesa literalmente. Es una imagen de corte para que puedas visualizar.  Con esto me refiero a que golpear la mesa es una forma figurativa de aprender a canalizar tu ira en el momento. En el golpe termina el enojo. Podés aprender muchas formas para  canalizar tu enojo en el momento sin arrástralo con vos. La más recomendable es aprender que podés asertivamente expresar lo que sentís en ese  mismo momento. Cuándo no te diste la posibilidad de expresarte es cuándo sentís la culpa y la ira de no haber actuado distinto.

  • Desahogarte

Otra opción es dejar atrás y tomar como valioso el aprendizaje y lo positivo que trajo a tu vida. Si eso no alcanza, aunque haya pasado tiempo siempre podés organizar una charla y asertivamente expresar cómo te sentiste y te seguís sintiendo. En el caso que decidas no hablarlo con esa persona siempre podés encontrar alguien de confianza que te sepa escuchar o un profesional que te brinde su ayuda.

Ejercicios para canalizar en enojo y liberarte del resentimiento

  • Si pasó hace tiempo te invito a que hagas una visualización desde un tercer observador. Ponete en un lugar tranquilo, inspira y exhala hasta que te sientas relajada y sobrevola la situación cómo si vieras una película de la que no sos parte. Desde ese lugar podrás tener unas mejor perspectiva para analizar las consecuencias tanto negativas como positivas.
  • Practicar tu asertividad desde un lugar de calma. Poné por escrito todo lo que querías decir y no pudiste o no te animaste. Si te sentís en condiciones podes entablar esa charla pendiente con el que te hirió.
  • Escribité una carta a vos misma describiendo todo lo que sentís, detallando todas las fortalezas que tenés para dejar atrás ese rencor y recordándote cuanto vales mas allá de ese dolor. Dejala en un lugar cercano para releerla cada vez que lo necesites

Sentirte rencorosa te convierte en perdedora, en prisionera dentro de tu propia cabeza. El rencor te quita tu autoestima, te socava tu amor propio, te quita energía para seguir adelante. Después de todas estas reflexiones llega el momento que te hagas esta pregunta ¿Cuánto poder le vas a dar a que el rencor domine tu vida? Vos elegís.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *