Conocé el «Hambre Emocional»

¿Cuántas veces te dijeron la frase “para bajar de peso tenés que cerrar la boca”?¿Cuándo pensás en dieta cuánto lo asocias a un vaso de agua y una lechuga? ¿Cuántas veces hiciste la dieta de esa amiga de la amiga que se pasó dos semanas a caldo y te contaron que quedó divina? ¿Cuántas veces probaste la dieta mágica de la revista, la de la luna, la del astronauta y no se cuántas cosas más?

En mi familia siempre la estética fue un valor importante. Estar flaca o con sobre peso era todo un tema. Estar flaca significaba ser más apreciada que si estabas con unos kilos de más. Se comía poco, las comidas eran frugales y no había excesos. Obviamente, esto me marcó. Hoy, para mí la estética sigue siendo importante pero encontré mi fórmula para no quitarme el disfrute ni ser una dietista crónica.

Investigué y estudié sobre lo que me podía funcionar de una forma más integral. En ese camino, descubrí mucha información útil que me cambió mi propia mirada en la relación con la comida y hoy colaboro con muchos clientes desde el coaching nutricional para que también puedan modificar la relación con la comida.

Mi formula se llama equilibrio. Cuándo hablo de equilibrio, me refiero tanto al físico como emocional.

El descenso de peso se apoya en 4 patas fundamentales que demuestran este concepto:

  • Pauta nutricional
  • Emociones
  • Actividad física
  • Motivación

En el artículo de hoy nos vamos a dedicar a la pata de las emociones, que en pocos casos es analizada y tenida en cuenta. La parte emocional involucra:

  • Identificar el Hambre Real y Hambre Emocional
  • Tener registro, sin engañarnos, de que cosas estamos haciendo y que podemos mejorar
  • Identificar las excusas y los pensamientos saboteadores
  • Encontrar la motivación y mantener la perseverancia

La relación con la comida no se trata sólo de lo que comemos, sino, de lo que sentimos cuando lo comemos. Tenemos una relación con la comida como la que sostenemos con un amigo cercano. Nos acompaña en las alegrías, en las tristezas, en las ansiedades, en el miedo o en el enojo. Distinguir esas emociones es clave para mejorar nuestra alimentación y elegir que lugar le vamos a dar a la comida en nuestra vida.

En primer lugar, para ayudarte en este camino de encontrar tu equilibrio, te dejo unos tips y reflexiones para que pongas por escrito y te escuches para dejar de autosabotearte.

  • Definí que es el hambre. ¿Cómo se siente? ¿En que lugar?
  • ¿Cuándo te tentás con algo específico es hambre real?
  • ¿Qué emociones son las que te llevan a comer aunque no tengas hambre?
  • ¿Cuáles son las principales excusas que te decís?

En segundo lugar, saber dónde estamos parados es importante para decidir cómo avanzar en cualquier meta de cualquier área de nuestra vida. Saber en que situación estamos en nuestra relación con la comida es clave para darnos cuenta en todo lo que podemos mejorar y hacer distinto, sobre todo si lo que hicimos hasta ahora no nos dió el resultado esperado.

Cómo digo siempre, cuándo algo no sale como esperaba, se siente como una promesa incumplida y caemos en la frustración que nos hace tirar la toalla. La buena noticia es que si te animás a salir de esa emoción displacentera tenés tantas alternativas como letras del abecedario.

El segundo ejercicio te invita a que te auto monitores tu situación actual para que después puedas decidir a consciencia cómo seguir.

En una escala del 1 al 10, donde uno es lo mínimo y 10 lo máximo medí tu grado de satisfacción en las siguientes áreas que hacen a tu alimentación.

  • Respeto por  la pauta nutricional
  • Colaboración del entorno
  • Imagen Personal
  • Comida Emocional
  • Picoteo
  • Tamaño de la porción
  • Compromiso y motivación
  • Actividad física

Se sincero con vos mismo. A partir de acá podes empezar a elegir a conciencia cómo querés seguir siendo protagonista de tu alimentación y tu peso.

Ahora hablemos de las excusas que están íntimamente vinculadas con las emociones que siento.

¿Cuántas excusas te decís para no hacer lo que tenés que hacer? ¿Cuántas justificaciones creativas te inventas para no sentir culpa?¿Cuándo te las decís cuánto tiempo te alivian eso que sentís? ¿Cuántas veces te encontras delante de algo rico diciéndote me lo merezco, me lo gané, tuve un mal día?

Las excusas son una salida maravillosa para justificar lo que hacemos más allá que vaya en contra de lo que nos proponemos. Nos preservan de castigarnos en el momento por desviarnos del camino. Lo peor de las excusas es que se sienten como una verdad absoluta que nos confunden y casi ni las registramos. Nos decimos cientos de excusas por día. Muchas más de las que pensas y esas justificaciones van acompañadas de lo que sentimos en ese momento. Las emociones son el gatillo fácil de la excusa.

En tercer lugar, te propongo un ejercicio que permite combatir esos pensamientos saboteadores y que identifiques que emoción sentís al decírtelos.

Identifica los pensamientos saboteadores que te dan permiso para comer eso que no deberías

✔Seguir la dieta es demasiado duro.

✔Ya todo da igual.

✔No pasa nada si sólo como un pedazo.

✔ No es justo que yo no pueda comer esto y los demás sí.

✔ No voy a dejar que nadie me diga lo que puedo comer y lo que no.

✔Me merezco comer esto.

✔ Sólo voy a comer un poco.

✔No puedo resistirme.

✔Me muero de hambre.

✔No tengo fuerza de voluntad.

✔En realidad no engorda tanto.

✔Ya lo compensaré después.

✔Si no me lo como terminará en la basura.

✔Debería comérmelo porque es gratis.

✔Todos los demás lo están comiendo.

✔No quiero molestar si no me lo como.

✔Estoy estresado, cansado triste, aburrido,me siento mal.

✔Es una ocasión especial. Me estoy dando un capricho.

✔Puedo empezar la dieta otra vez mañana.

✔De todas maneras nunca voy alcanzar el peso que yo quiero.

✔Nadie se va enterar si me lo como.

✔Voy a terminar comiendo de todas maneras.

✔Cómo ya me salí de la dieta da lo mismo.

 

Seguramente marcaste como propios muchas. Ahora que los tenes identificados, trabajalos contestando a las siguientes preguntas:

  • ¿Concretamente que sentís cuando aparece esas excusas?
  • ¿Cómo podés cuestionarla para restarle fuerza?
  • ¿Qué otro pensamiento te podés decir para neutralizar el pensamiento saboteador?

 

En cuanto a la motivación, te sugiero que anotes un listado de todas las razones por las cuales es beneficiosos para vos bajar de peso en forma equilibrada. Empezá por las razones más generales hasta llegar a las más especificas. Una vez confeccionada esta lista, ponelá en lugar visible

Como cierre, te dejo un listado de los 14 principales tips que  ya podés aplicar para bajar de peso:

  • Pauta nutricional coherente y armada por un profesional
  • Actividad fisica por lo menos 30 minutos al día.
  • Registrar tu nivel de hambre y saciedad en cada comida
  • Detectar las emociones que te llevan a consolarte con comida.
  • Erradicar las excusas.
  • No jugar a todo o nada
  • Mantener equilibrio con la formula de 80% de acciones congruentes y 20 % de disfrute.
  • Cuidar el tamaño de la porción. Siempre podés usar un plato de postre para medirla
  • Motivación y perseverancia
  • Expectativas claras y  metas objetivas. Nada se siente peor que una promesa incumplida.
  • Comprender que el proceso de descenso de peso no es lineal. Tiene sus alti-bajos propios del cuerpo y metabolismo y de lo que sentimos día a día.
  • Planificación y organización de compras y menú semanal
  • Usar métodos de cocción saludables
  • Estar dispuesto y abierto a hacer las cosas de una forma diferente.

Si descubrís que este enfoque es lo que te estaba faltando y querés un proceso personalizado me podés escribir por el formulario de contacto  o a mi mail silvinacecchi@gmail.com y coordinamos una sesión valorativa de 20 minutos online para que nos conozcamos mejor. Si querés mas tips te invito a que te descargues la guía gratuita “Cómo bajar de Peso sin morir en el intento”

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